Martes 25 de septiembre de 2007
Hoy compareció ante el pleno de la Cámara Fancisco Ramírez Acuña, Secretario de Gobernación.
Digamos que lo acontecido ya se esperaba; esta es la crónica de un linchamiento anunciado.
Yo, en lo personal, esperaba más. Hubo halagos por su gestión, obviamente del PAN; abstenciones, por parte del PVEM, Nueva Alianza y Alternativa, así como oposición por parte del PRI y férrea agresión por parte del FAP. Digamos que muchas de las críticas que el FAP presentó, con su característico estilo, eran merecidas, otra no tanto y otras de plano estaban fuera de lugar. En fin.
Eran cerca de las 12:00 hrs. cuando Ruth Zavaleta pidió a una comisión de cortesía, formada por Diputados, acudir a la sala de espera para acompañar al Secretario al pleno para su comparecencia. Ramírez Acuña hizo su entrada al ruedo saludando a todos los diputados que estaban a su alcance y a los coordinadores de los grupos parlamentarios; inclusive, se internó en los arriesgaods terrenos de la izquierda para saludar a González Garza, que estaba llamando por su celular, al grito de "beso, beso, beso" de los legisladores.
Por fin, sube Ramírez Acuña al patíbulo, da un breve mensaje sobre los logros en el primer período de gestión; una gestión polémica y, digamos, ya con un sello maligno desde antes de comenzar, gracias a los antecedentes del ex gobernador en Jalisco.
Finalizando su mensaje comenzó el espectáculo. Los diputados subían al pleno para cuestionar al secretario. En breve, cayó la primer estocada. La casi-siempre alebrestada Valentina Batres, del PRD, subió escoltada por algunos de sus compañeros de bancada, con pancartas y acusaciones para gestar una nueva toma de tribuna. Omisiones en Derechos Humanos, desaparecidos y presos políticos, Atenco y claro, no podía faltar la censura a la presidenta de la Cámara el día del informe y el retiro del programa televisivo del "Presidente Legítimo". Mientras tanto, la diputada Aleida Alavez Ruíz pedía la libertad de los 700 presos políticos sosteniendo un letrero con el que casi le cubre la cara al secretario, una cara inexpresiva y distante, con una mirada perdida en el fondo del pleno.
Claro, no fue el único reclamo; también se le reprochó lo de las explosiones de los ductos, su gestión escaza de logros, la militarización del país, entre muchos otros, pero las intervenciones del FAP sí fueron las que más variedad le dieron al asunto. Sobre todo cuando subieron para reclamar las nuevas concesiones a juegos y sorteos que supuestamente había dado la Secretaría en fechas recientes. Ahí estaba el Diputado Octavio Martínez Vargas exigiendole a gritos su renuncia tachandolo de incompetente. Claro, acompañado de legisladores en la tribuna con algunos carteles.
Pero ¿Qué hacía el secretario ante todo esto?: pues limitarse a contestar, y ocultar de vez en cuando una sonrisita que no se sabía si era de nervios o de lo bien que se la estaba pasando. Aunque, a decir verdad, sus respuestas mecanizadas y al pie de la letra de sus tarjetas poco le ayudaron. Alguien le criticó acertadamente su poca improvisación, ahogando algún vestigio de diálogo o interés; más bien se acercaba a su interpretación de Opaco, de Falcón, que a la de un funcionario público de alto rango.
Después de las 16:30 hrs., luego de una cansada sesión, de muchos reproches, pocos reconocimientos y algunas abstencionesel secretario terminó, se despidió y salió acompañado de la comisión de cortesía al vestíbulo del salón de sesiones, sabiendo, o no, que un mar de reporteros y manifestantes lo esperaba detrás de los muros de cristal del vestíbulo.
Atendió a los medios unos cuantos minutos; quiso retirarse pero los medios no lo dejaban, así que emprendió la reitrada con su escolta (no sé si eran guaruras, asesores o acompañantes) haciendo que la masa mediática ( o el montón de periodistas) se moviera a su ritmo, creando una escena digna de una sinfonía dedicada a las olas.
Por fin pudo salir del edificio, atravezó las puertas de cristal rumbo a las escalinatas y se perdió en medio de una muchedumbre que lo seguía religiosamente.
Así, concluyé un capítulo más de la novela "legislando en México"
¿Qué le deparará a los próximos secretarios de estado programados para comparecer?, ¿Qué le harán a Zavala Peniche y Agustín Carstens? ¿Qué originales consignas inventará el FAP y qué dirán de ellas los panistas de ahí en delante? ¿Y el PRI, y la chiquillada?
No se pierda el próximo capítulo de este politiblog
Hoy compareció ante el pleno de la Cámara Fancisco Ramírez Acuña, Secretario de Gobernación.
Digamos que lo acontecido ya se esperaba; esta es la crónica de un linchamiento anunciado.
Yo, en lo personal, esperaba más. Hubo halagos por su gestión, obviamente del PAN; abstenciones, por parte del PVEM, Nueva Alianza y Alternativa, así como oposición por parte del PRI y férrea agresión por parte del FAP. Digamos que muchas de las críticas que el FAP presentó, con su característico estilo, eran merecidas, otra no tanto y otras de plano estaban fuera de lugar. En fin.
Eran cerca de las 12:00 hrs. cuando Ruth Zavaleta pidió a una comisión de cortesía, formada por Diputados, acudir a la sala de espera para acompañar al Secretario al pleno para su comparecencia. Ramírez Acuña hizo su entrada al ruedo saludando a todos los diputados que estaban a su alcance y a los coordinadores de los grupos parlamentarios; inclusive, se internó en los arriesgaods terrenos de la izquierda para saludar a González Garza, que estaba llamando por su celular, al grito de "beso, beso, beso" de los legisladores.
Por fin, sube Ramírez Acuña al patíbulo, da un breve mensaje sobre los logros en el primer período de gestión; una gestión polémica y, digamos, ya con un sello maligno desde antes de comenzar, gracias a los antecedentes del ex gobernador en Jalisco.
Finalizando su mensaje comenzó el espectáculo. Los diputados subían al pleno para cuestionar al secretario. En breve, cayó la primer estocada. La casi-siempre alebrestada Valentina Batres, del PRD, subió escoltada por algunos de sus compañeros de bancada, con pancartas y acusaciones para gestar una nueva toma de tribuna. Omisiones en Derechos Humanos, desaparecidos y presos políticos, Atenco y claro, no podía faltar la censura a la presidenta de la Cámara el día del informe y el retiro del programa televisivo del "Presidente Legítimo". Mientras tanto, la diputada Aleida Alavez Ruíz pedía la libertad de los 700 presos políticos sosteniendo un letrero con el que casi le cubre la cara al secretario, una cara inexpresiva y distante, con una mirada perdida en el fondo del pleno.
Claro, no fue el único reclamo; también se le reprochó lo de las explosiones de los ductos, su gestión escaza de logros, la militarización del país, entre muchos otros, pero las intervenciones del FAP sí fueron las que más variedad le dieron al asunto. Sobre todo cuando subieron para reclamar las nuevas concesiones a juegos y sorteos que supuestamente había dado la Secretaría en fechas recientes. Ahí estaba el Diputado Octavio Martínez Vargas exigiendole a gritos su renuncia tachandolo de incompetente. Claro, acompañado de legisladores en la tribuna con algunos carteles.
Pero ¿Qué hacía el secretario ante todo esto?: pues limitarse a contestar, y ocultar de vez en cuando una sonrisita que no se sabía si era de nervios o de lo bien que se la estaba pasando. Aunque, a decir verdad, sus respuestas mecanizadas y al pie de la letra de sus tarjetas poco le ayudaron. Alguien le criticó acertadamente su poca improvisación, ahogando algún vestigio de diálogo o interés; más bien se acercaba a su interpretación de Opaco, de Falcón, que a la de un funcionario público de alto rango.
Después de las 16:30 hrs., luego de una cansada sesión, de muchos reproches, pocos reconocimientos y algunas abstencionesel secretario terminó, se despidió y salió acompañado de la comisión de cortesía al vestíbulo del salón de sesiones, sabiendo, o no, que un mar de reporteros y manifestantes lo esperaba detrás de los muros de cristal del vestíbulo.
Atendió a los medios unos cuantos minutos; quiso retirarse pero los medios no lo dejaban, así que emprendió la reitrada con su escolta (no sé si eran guaruras, asesores o acompañantes) haciendo que la masa mediática ( o el montón de periodistas) se moviera a su ritmo, creando una escena digna de una sinfonía dedicada a las olas.
Por fin pudo salir del edificio, atravezó las puertas de cristal rumbo a las escalinatas y se perdió en medio de una muchedumbre que lo seguía religiosamente.
Así, concluyé un capítulo más de la novela "legislando en México"
¿Qué le deparará a los próximos secretarios de estado programados para comparecer?, ¿Qué le harán a Zavala Peniche y Agustín Carstens? ¿Qué originales consignas inventará el FAP y qué dirán de ellas los panistas de ahí en delante? ¿Y el PRI, y la chiquillada?
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